domingo, 10 de mayo de 2015

EL PERDÓN QUE LOS PAPÁS.... CASI NUNCA PEDIMOS A NUESTROS HIJOS

"Mi  mamá creo que no me quiere porque me trata muy mal y me dice cosas que luego me duelen demasiado", "mi papá es un grosero conmigo, creo que nunca nos vamos a llevar bien", muy común escuchar estas frases ¿verdad?... más común aún, ver ojitos lloros por algo que nosotros como padres hicimos a nuestros hijos, muchas veces sin querer. 

Estas semanas ha sido la semana de "escuchar," de ponerme en ambos lados de las historias para ver, de qué forma se puede mediar y calmar las aguas. Soy hija, y soy mamá, y en algún momento he estado en ambos lados, tanto del hijo ofensor y ofendido, como del padre ofensor y ofendido. 

Cuando yo era pequeña, pensaba, en algunas ocasiones, que mis papás no me querían cuando me regañaban o cuando decían cosas porque no estaban de buen humor.... no fue sino hasta que nacieron mis dos hijos, y fueron  creciendo y fui COMETIENDO errores, que pude entender el por qué de muchas cosas de cuando yo fui, hija soltera.

1. A ustedes hijos.... cuando nacen,  para uno de padre es el mejor momento de nuestras vidas, se podría decir que es la realización máxima del ser humano, al ver en nuestros brazos a seres tan pequeñitos que transforman nuestras vidas, sin marcha atrás,  y sin el deseo de cambiar un solo instante de nuestras vidas, desde que forman parte de las mismas. También es un momento en el que nos damos cuenta de la TREMENDA responsabilidad que Dios puso en nuestras manos, nos manda a su creación, que sale de su envoltorio perfecto, que viene en forma de bebé, y por decirlo así...con el "chip" vacío de información!!!!! esa misma información que deberá ser ingresada por nosotros los padres, y dependiendo del trabajo que realicemos.. así serán los resultados! ( o sea, caemos en cuenta de  lo serio que es esto de ser papás, no  es solamente vestirlos bonito, comprarles cositas, pagarles el colegio, en fin,  hay mucho más  de lo que se ve que es). 

2. A ustedes hijos.... no saben, ni imaginan el dolor que causa el tener que castigarles, "darles una nalgada", por primera vez, por corrección, y más aún, el dolor y el arrepentimiento que se siente cuando van creciendo y de nuestras bocas, algunas veces o frecuentemente, solemos decir cosas que los hieren, y ver en sus rostros la transformación de esos ojos que sin decir palabra, nos dicen como se sienten... y son más que elocuentes  (debo decirles, que algunas veces, ustedes hijos,  por equivocación de algunos de nosotros, suelen ser los más cercanos y muchas veces, en quienes descargamos nuestra ira o frustraciones (y eso no está bien), otros de nosotros, solemos querer que ustedes realicen esos sueños, esos que nosotros no pudimos realizar).

Como padres, sin duda alguna, todos queremos hacerlo bien, y unos comenzamos bien y otros comenzamos mal,  pero de verdad les digo, que no es tarea sencilla formar a los hijos,  y más aún cuando algunas veces no son sus personalidades compatibles con las nuestras...


Como madre les pido... no sean tan duros con nosotros... esa autoridad que ven en nosotros, esa rigidez al castigar o al reprender, tiene una razón de ser, aunque nos duela ejecutarlas, sabemos que es por una buena razón, sencillamente porque no queremos que les toque vivir mal, o que aprendan a golpes, también detrás de todo eso, esta la fragilidad de nosotros como padres, el dolor que albergan  nuestros corazones por "tener" que cumplir con nuestro deber, pero ese dolor es pasajero, porque luego se convertirá en satisfacciones, y es mejor sentirlo cada vez que corregimos a tener que arrepentirnos por no haberlo hecho nunca,...pero que es nuestra "obligación", porque de lo que ustedes hagan en sus vidas, en buen parte tendremos nosotros que ver... en buena parte tendremos responsabilidad.... (pero momento! también  hay que tomar en cuenta que habrán decisiones que ya ustedes tomaran y no serán culpa nuestra)

3. A ustedes  hijos... no sabemos muchas veces nosotros como padres pedirles PERDÓN! es difícil hacerlo, y preferimos llenarlos de besos luego de haberlos lastimado, o hablarles como si nada hubiera pasado, porque ustedes de todos los jueces del mundo terrenal,  son los jueces más duros y de quienes más tememos escuchar un veredicto, un "no te perdono".

Recibí una llamada de una amiga muy querida, y me dijo "me siento que soy una terrible madre!" (cuando no es uno el que dice eso, todo parece muy justo y no muy complicado), y le respondí qué por que?, me comentó que había corregido a su hijo menor por berrinchudo pero que creía haberse pasado un poquito! jajajaj yo me reí sin que se diera cuenta, porque ella estaba del otro lado del teléfono, para ser específica... en el chat! y le dije, creo que es mejor que te hayas pasado un poco, DE ESTA aprende a no ser malcriado y a no volver a hacer un berrinche de esos, es mejor una nalgada a tiempo! pobrecita porque se sentía morir (que exagerada soy!!).




Esto de corregir a los hijos no es anticuado, ni tampoco incorrecto, es bíblico! y hasta Dios corregía a sus hijos dándoles lecciones de vida, que a pesar de su arrepentimiento, les dolía y sabían que debían de pasar por esos "castigos" que sin duda alguna enderezaron sus caminos y los llevaron a la reflexión! Pero bueno, ya me desvié un tanto del tema...

El punto es... que aunque muchas veces los lastimemos en el proceso de educarlos o en el afán de protegerlos... de verdad no es por que seamos malos, sencillamente existe una razón poderosa para hacerlo, QUEREMOS QUE SEAN PERSONAS DE BIEN y claro SIEMPRE VAMOS A DESEAR QUE SEAN MEJORES QUE NOSOTROS!!

Pero en fin, a veces somos un tanto testarudos como padres para pedir perdón, y esperamos muchos años para hacerlo, y muchas veces porque creemos que o es tarde o saldrá de la boca de nuestros hijos un rotundo NO!

Por eso quiero decirles que aunque no pidamos frecuentemente perdón, .... existe en la mayoría de casos un arrepentimiento genuino cuando los lastimamos, lo que sucede es que no nos ven llorar a solas, o no escuchan como nosotros mismos nos recriminamos por hacer lo que algunas veces hacemos... y sobretodo se genera  un profundo dolor por verlos sufrir.

Yo en lo personal he tratado de disciplinarme sóla, y cuando cometo algún error con mis hijos y estoy consciente de ello, trato con frecuencia de pedirles perdón, ja!! claro que antes de hacerlo entro con miedito a sus habitaciones, sí!!! no crean que no me pasa! y sobretodo  porque ya se que viene por parte de ellos un SÍ te perdono, seguido de un abrazo genuino y con un llanto de  porqué me lastimaste? pero te perdono.... (A eso es a lo que le temo yo), y eso,   si me hace sentir más miserable! porque me hacen ver lo nobles, buenos e inocentes corazones que poseen y me hacen ver el tremendo error que pude haber cometido sin justificación alguna, peeeeeeeeeeeero al mismo tiempo es sanador, vamos limpiando ambas partes todo lo que no debe estar ahí, entre padres e hijos, y eso me ayuda a ser mejor cada día para ellos, y me obliga a dejar de cometer los mismos errores, pero claro, como uno todos los días aprende a ser padre, todos los días cometemos errores, pero por algo se comienza!

Yo si recomiendo pedir perdón a nuestros hijos, NO importa la edad que tengan, es mejor pedirlo   a nunca hacerlo y partir de este mundo dejándolos a ellos con un dolor o rencor en sus corazones, cuando  No debería ser así.

Así que no seamos tan duros con nuestros padres, si a veces no piden perdón ya les pase el chivito de por qué puede ser! Ellos también son vulnerables, y más aun cuando de nosotros se trata.





Voy a sonar como Rios Montt, pero usted mama y usted papá si no han pedido  NUNCA PERDÓN  a sus hijos, dejen el miedo atrás y háganlo, de verdad su carga se hará mas ligera, y sanará heridas en ambas vías,  y   usted hijo o hija, déjese de cuentos y perdone a sus padres por más difícil que sea, ahi va a ver que bonita es la vida si se vive sin rencores!!

EUGENIA







  





jueves, 26 de febrero de 2015

Pensé que la inspiración se había ido para no volver jamás.... creí que la misma se había olvidado que las letras alguna vez me visitaron , que no era solo un privilegio de algunos,  pensé que no volvería a escribir y que no podría nuevamente viajar  por senderos imaginarios con destinos sin geografía,  sin inicio y sin fin, me gustaba ponerme en los zapatos de otros e imaginar y preguntarme ¿cómo sería si?....  pero se me oxidaban las neuronas, me quedaba sin combustible, con una imaginación atada a querer crear por obligación , me encontraba sin poder dar rienda suelta a lo que siempre ha estado ahi...  Sucedía que no recordaba que prometí que cuando escribiera nuevamente, volvería a hacerlo de la mano de Dios, que esperaría pacientemente a lo que yo creía que eran susurros  de sus palabra ,  que aceptaría  que lo que antes fue no volverá a ser jamás,  y me di cuenta que no era a la inspiración que antes me visitaba a quien yo esperaba, tampoco se había ido... era solamente que comprendí que mi corazón no quería  seguir diciendo y plasmando con ayuda del abecedario lo que él sentía.  Esperaba sin duda  con desesperación el sonido de su voz, y es ahora cuando nuevamente comienza a ser cada vez  más audible para mí, poco a poco cobra vida, poco a poco sus palabras tienen sentido y vuelvo a ver todo como debió ser siempre!

Cuando vuelva a escribir, será para edificar y no destruir... y  entonces, cuando vuelva a escribir,  estoy segura que ya no seré yo si no Él en mi.

EUGENIA